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¿Qué es la automotivación y cómo lograrla?

Todas las personas que han sido o son estudiantes, saben que la automotivación es fundamental para poder avanzar y concluir los estudios. Comenzar una carrera universitaria es una gran decisión, ya que es un objetivo que lleva varios años e implica un gran esfuerzo. Como sabemos que no es fácil, hemos hecho este post para inspirarte a seguir estudiando y a no perder el entusiasmo en los años de universidad.

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La motivación: definición

Para introducirnos en el tema de la motivación en el estudio, veamos las siguientes definiciones.

La RAE explica que la motivación es «el conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de una persona«. Es decir, son un conjunto de factores que impulsan a actuar a alguien a hacer algo en particular. O, en otras palabras, un estado interno que activa y guía una acción.

Hablar de motivación implica entender por qué las personas comienzan, transitan y concluyen ciertos procesos, metas u objetivos. Dicho de otro modo, son las causas, las razones o las determinaciones que logran activar a una persona a moverse hacia una meta. En este sentido, etimológicamente, la palabra deriva de «motivo» y esta del latín motivus, que significa movimiento. Por ende, es la causa de una acción.

Si tenemos en cuenta esta definición y le añadimos el «auto» adelante, nos estaremos refiriendo a aquella motivación que nace de la propia persona. Esto se debe a que autos, que proviene del griego, significa «por sí mismo». Así, se trata de la capacidad que tiene una persona de motivarse a sí misma.

Comenzar una carrera universitaria implica tomar un compromiso a largo plazo. Y, durante todo el camino que realiza el estudiante, es muy común que por momentos pierda el entusiasmo, dude acerca de lo que estudia e, incluso, que piense en abandonar. Aquí es donde entran en juego las técnicas para motivarse, gracias a las cuales las personas cumplen sus objetivos y alcanzan sus metas.

¿De dónde surge la motivación?

La motivación puede ser interna o externa a la persona. En el primer caso, se trata de la acción que se hace porque nace del deseo, en el sentido de que es intrínseca a la persona. Realizar esa acción, le traerá resultados interesantes o placenteros para sí mismo.

Por otro lado, cuando la motivación es externa, se pretende realizar una acción que conlleva una recompensa desde el exterior y distinta de la acción realizada.

Ambas pueden darse en simultáneo durante los estudios. La interna nace desde el interior de la persona, por tanto, depende de ella. Mientras que la externa implica una recompensa externa a esa acción realizada. Por lo general, desarrollar la habilidad de motivarse internamente puede traer mayores beneficios, puesto que no se depende de la situación externa para sostener la motivación.

¿Cuál es la actitud automotivadora?

Los seres humanos atraviesan en su vida muchas experiencias que le presentan un desafío personal. En este sentido, toda experiencia transforma a la persona, cuya identidad, con el tiempo, se va construyendo. Frente a estas circunstancias, cada persona responde en base a sus vivencias pasadas.

Una actitud automotivadora es aquella que, aun reconociendo que una situación es difícil, se propone enfrentarla con entereza. Es decir, con el objetivo de superarla y aprender de esa circunstancia. Por supuesto que superarla no implica negar la complejidad o los sentimientos que genera una situación.

Además, un ejemplo claro de automotivación es reconocer que se puede sentir tristeza, vulnerabilidad o desánimo; pero esto no apaga el impulso de ir hacia adelante, de moverse hacia el objetivo final.

En este sentido, si eres estudiante, es un error pensar que una carrera tiene que gustarte completamente. La verdad es que nunca las asignaturas son 100% disfrutables. Habrá algunas que te disgusten. El punto central, que como veremos está vinculado a un claro ejemplo de automotivación, es poder reconocer el aprendizaje y los aspectos positivos que existen aun transitando situaciones no deseadas.

La automotivación y el cambio de perspectiva

Tomar consciencia de que podemos automotivarnos implica un cambio de perspectiva de la vida, es decir, un cambio de punto de vista sobre cómo vemos las cosas.

Las circunstancias externamente pueden ser las mismas pero el poder de las personas consiste en aprender a tomarlas de la mejor manera posible, a reconocer el aprendizaje y la transformación personal. Estas situaciones, además, representan una instancia central para el autoconocimiento.

La automotivación y el autoconocimiento están emparentados. Si afrontas una situación con entereza y con buena predisposición, indefectiblemente, descubrirás aspectos tuyos que antes desconocías. Lo que sucede es que, al encontrarte en una situación inesperada, deberás desarrollar nuevas maneras de responder. Además, el autoconocimiento es una gran meta de vida. Tener la intención de descubrirse cada vez más significa querer profundizar en la vida y en sí mismo. Y, teniendo en cuenta este objetivo, la automotivación surgirá más fácilmente.

Cambiar el punto de vista

Por otro lado, aprender a ver las cosas de otro modo es muy importante cuando una persona no tiene el poder de cambiar la situación externa que está viviendo. Por supuesto, hay situaciones verdaderamente difíciles que superan toda voluntad de cambio del individuo. Son hechos externos que suceden más allá de la voluntad.

En este sentido, un gran ejemplo de automotivación puede encontrarse en la frase de Viktor Frankl: «Cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos«. Al cambiarnos a nosotros mismos, estaremos conociéndonos más profundamente. Y, en definitiva, conocernos nos indica mejor de qué manera automotivarnos.




La resiliencia

La resiliencia es la capacidad que tiene una persona de sobrellevar o superar circunstancias traumáticas, adversas y dolorosas. En otras palabras, consiste en optar por tener una actitud de entereza frente a ciertos hechos adversos.

Dentro del área de la educación, es muy importante esta cualidad dado que genera un impacto positivo en el aprendizaje. Esto se debe a que tener una actitud resiliente evita los sentimientos de estrés y desánimo provocados por la frustración.

En esta misma línea, los docentes, por ejemplo, tienen mucho que ver con el desarrollo de la automotivación en los niños y jóvenes. Los profesores, en este sentido, tienen parte de la responsabilidad del desarrollo de cualidades como la resiliencia, la adaptación, la motivación, etc. No solo porque en la escuela los alumnos deben aprender un contenido, sino porque también son ámbitos de socialización y desarrollo personal y emocional.

Pero esto no solo sucede en la escuela, en la universidad también cualidades como la resiliencia y adaptación son herramientas que sirven para transitar situaciones difíciles.

La automotivación en la universidad

Te compartiremos a continuación consejos y ejemplos para que pienses cómo desarrollar la automotivación durante tus estudios universitarios. Recuerda que solo tú puedes identificar qué te motiva, es un trabajo personal darte cuenta de ello.

En primer lugar, hay que reconocer que comenzar una carrera traerá situaciones placenteras y otras que traerán algún disgusto. Si partes de esta idea, una situación adversa no te asaltará tan sorpresivamente.

Un factor decisivo para superar con éxito la universidad (que también aplica a la vida en general) es darle un sentido al estudio. El sentido no es lo mismo que la meta. La meta o el objetivo es graduarse, pero el sentido que tú le otorgas a los años universitarios son muy personales y más complejos que la meta. Del mismo modo sucede en la vida, darle un sentido hace que los seres humanos proyecten objetivos, metas y que sientan el impulso de moverse hacia ellas, debido, precisamente, a que tiene un sentido alcanzarlas.

Por ejemplo, si estudias alguna carrera de la salud puedes sentir automotivación al pensar que la universidad te preparará para una labor humanitaria que le da sentido a tu vida. Así, además de tener la meta de graduarte, tu carrera tendrá un sentido más profundo y general. Es decir, que trasciende los estudios académicos. Por eso, reflexionar sobre qué sentido tiene para ti hacer lo que haces, es esencial para sostener la motivación.

Superar la frustración

Por otro lado, es importante decidir tomarse con calma las situaciones de frustración. Se trata de una decisión, ya que naturalmente, quizás, no te surgiría accionar con calma. Por eso, si recibes una noticia decepcionante, aprender a recibirla con tranquilidad te evitará emociones de frustración.

Es cierto que, a veces, es incontrolable, por eso, es un aprendizaje que lleva tiempo. Lo importante es que es una capacidad que puede desarrollarse con la práctica. En este sentido, hay actividades que contribuyen a tomarse las cosas con más tranquilidad, por ejemplo, aprender técnicas de respiración o practicar la meditación.

En los momentos de frustración, como cuando te va mal en un examen o repruebas alguna asignatura, es importante recordar por qué estudias y, como hemos dicho, qué sentido tiene para ti el estudio. Asimismo, aprender a des-identificarse de esas situaciones. Es decir, si haces mal un examen, no significa que tú estés mal. Reprobar una asignatura no significa que, como persona, eres reprobable. En suma, un examen no indica qué tipo de profesional eres.

Esto sucede, además, porque en los exámenes se ponen en juego otros aspectos como los nervios, el miedo al rechazo, el temor a olvidarse lo estudiado, etc. Por tanto, son muchas las variables que pueden influir.

¿Cómo automotivarse en la universidad?

Mantenerse automotivado es recordar, precisamente, estos aspectos:

  • Tú no eres el examen, desaprobarlo no te hará peor persona.
  • El sentido que le das a tu carrera es más importante, y recordarlo con frecuencia ayuda a sobrellevar situaciones de frustración.
  • Estás allí para aprender, si no te equivocas, ¿cómo aprenderás?
  • Tus compañeros están en la misma situación que tú. Crear vínculos y redes de apoyo entre sí es un buen sostén para mantener la motivación.
  • Recordar que toda situación adversa puede traerte un aprendizaje de vida y de ti mismo. Siempre alguna enseñanza trae esa situación, aunque solo la veas con el tiempo.
  • Cuando logres graduarte, sentirás una gran satisfacción y te agradecerás por haber perseverado. Incluso, con los años, situaciones que te decepcionaron en la universidad puedes verlas con más agrado o con humor.
  • Comprométete contigo y con tu formación. Aunque por momentos pierdas el eje o el entusiasmo o dudes sobre si continuar o no, recuerda que estás estudiando para ti, para formarte y aprender acerca de un área que te interesa. Hazlo por ti y por nadie más.

La automotivación como hábito

No tienes que esperar a tener un examen importante para preocuparte por la automotivación. Es un trabajo diario, al comenzar el día, tienes que recordar por qué te levantas, qué sentido tiene ir a clases y estudiar. Para eso, hay muchas herramientas que puedes utilizar. Las frases motivadoras son una buena manera si las acompañas, obviamente, con una actitud receptiva y optimista.

Otro ejemplo de automotivación es darte recompensas luego de algún éxito. En este sentido, cada quien sabrá cuál es la recompensa adecuada.

Por otro lado, castigarse y sentir culpa son dos sentimientos que atentan contra la motivación y la realización personal. Si repruebas un examen, no tienes que castigarte por ello ni sentir culpa ni privarte de algún placer. Tampoco tienes que pedir perdón, todo estudiante conoce lo que es la frustración académica, pero no por eso debe disculparse con nadie. Estudias tu carrera por ti mismo, enfócate en eso e intenta mejorar.

Por último, no compararse es una actitud fundamental en los estudiantes. Cada quien tiene su proceso de aprendizaje, además, hay asignaturas o temas que a algunas personas le cuestan más que otras. Cooperar, actuar en equipo, brindar ayuda, pedir ayuda son acciones que contribuyen al bienestar estudiantil.

 

Ahora que conoces todos estos ejemplos de automotivación, te invitamos a reflexionar sobre ellos. Además, debes saber que, si la universidad te resulta demasiado dura, antes que abandonar, es mejor pedir ayuda. En este sentido, nosotros podemos darte una mano para sacarla adelante. Sigue leyendo y entérate cómo.

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