Ejemplos de ensayo científico
¿Eres estudiante universitario y buscas ejemplos cortos de ensayos científicos porque debes escribir uno? Entonces parece que estás en el lugar indicado. En el artículo de hoy te contamos cómo es un ensayo científico (con ejemplos para probarlo). ¡Sigue leyendo!
¿Qué entendemos por un ensayo científico?
Un ensayo científico es tanto un trabajo académico corto, como un formato textual que pueden adoptar libros enteros. Sin embargo, aquí nos quedaremos con su primera acepción; es decir, la de trabajo corto.
Por lo general, los ensayos científicos versan sobre temas concretos. En otras palabras, se direccionan a un fenómeno, objeto o ser específico. Sobre esta entidad, se buscará realizar una investigación de carácter sintético y argumentativo, a la vez que profunda.
El autor de un ensayo científico busca compartir sus estudios desde una perspectiva algo más “subjetiva” que en otro tipo de trabajos. Así, un autor puede dejar en claro su perspectiva sobre la problemática estudiada a la hora de redactar un ensayo científico.
Claro que, de todas formas, su visión siempre deberá estar fundamentada de acuerdo al canon académico. Dicho de otra forma, alguna fuente de datos legitimados tendrá que sostenerla. Por ejemplo, un ensayo científico deberá recuperar información de artículos y trabajos de repositorios universitarios o de revistas especializadas.
Los ensayos científicos tienen como objetivo introducir al lector en el punto de vista (o tesis) de su autor, de manera tal que lo acepte como certero. Es decir, estos textos buscan persuadir de su corrección a quien lo lee, mediante ciertas estrategias discursivas generalmente ausentes del resto de formatos textuales académicos.
En consecuencia, el ensayo científico sigue un estilo más bien “libre” o “literario”. Algunos de los recursos que los ensayos científicos, por ejemplo, pueden usar, son: analogías, metáforas, preguntas retóricas e, incluso, algo de ironía.
La estructura de este tipo de textos
Como todo trabajo de investigación o texto en general, el ensayo científico posee la siguiente estructura:
- Título: Es conveniente que el título de tu ensayo científico sea breve. En 70 caracteres o menos, debes poder condensar el tema y la tesis del trabajo, aunque, a veces, también puedes poner en juego tu creatividad. Ejemplos cortos de títulos de ensayos científicos serían:
- Las ventajas de la inteligencia artificial para los adultos mayores
- Voces escondidas: las lenguas Latinoamericanas y el discurso de la RAE
- Resumen: Este apartado sirve para que el lector pueda ubicarse en relación con el tema, la tesis y los argumentos fundamentales del ensayo. Se caracteriza por ser breve y no debe incluir más de 200-300 palabras.
- Introducción: Es la apertura del ensayo científico propiamente dicho. En ella, el autor o la autora ofrecerá la temática y su tesis, por qué tratará esa cuestión en particular, los problemas o dificultades que plantea. En definitiva, es un adelanto de hacia dónde se apuntará con la exposición del tema.
- Contenido o desarrollo: Esta sección del ensayo debe estar articulada sobre los argumentos derivados del punto de vista que se quiere defender. Dado que es la parte central del texto, aquí se deben volcar los recursos necesarios para sustentar la postura del autor y persuadir al lector de su corrección.
- Conclusiones: El ensayo científico debe cerrarse con este apartado. En él, el autor vuelve a presentar su tesis sobre el tema investigado y sus fundamentos. Se busca finalizar el trabajo apelando al lector, de manera más o menos directa, para que acepte como correcta la perspectiva del trabajo.
Ejemplo de ensayo científico
¡Bien! Ya tienes varias herramientas que te facilitarán la escritura de tu ensayo. Pasemos, enseguida, a ver un ejemplo corto de ensayo científico.
Por qué la Academia es obsoleta
Hoy en día nuestro mundo globalizado cambia con cada abrir y cerrar de ojos. Aun así, hay cosas que se mantienen fijas. El sistema de grados universitarios y su prestigio son una de ellas. En este breve ejemplo de ensayo científico se verá por qué es necesario que la concepción de cuál es la educación que debe contar, mute.
Argumento inicial
En primer lugar, para la inmensa mayoría de los estudiantes, la universidad es un medio y no un fin. Se estudia no tanto por placer como por conseguir un buen trabajo, o dedicarse a cierta profesión.
Llevándolo a las cifras, de acuerdo al sistema de noticias de la Universidad Veracruzana, en 2019 se tenían 23 investigadores en México cada 100 mil habitantes. En los países del primer mundo, este número subiría (aparentemente) a 400. Dicho de otra forma, en el mejor de los casos, de 100 mil habitantes 90 600 eligen no dedicarse a la investigación.
Sin embargo, pese a que la universidad sea el medio, estudiar una carrera no equivale a saber ejercerla. Muchas veces, además, durante el estudio se obtienen conocimientos de carácter general que, al no implementarse en la situación de trabajo, se olvidan.
Un título, después de todo, valida que sabes algo en ese momento, pero no dice nada de cuánto (menos o más) sabrás en unos años.
Argumento secundario del ensayo científico
Por otra parte, las profesiones más pujantes hoy en día suelen ser tan novedosas que no forman parte de los currículos establecidos.
Al contrario, este tipo de carreras suelen aprenderse por cursos que no pertenecen a instituciones tan formales. Estudiar Marketing Digital en universidades que lo enseñe desde hace poco no garantiza que los conocimientos que ofrece sean mejores que en cursos virtuales, por ejemplo.
Argumento final
Asimismo, si bien el sistema universitario permite reconocer un estándar educacional y validar conocimientos para que, ciertamente, se los reconozca en otras partes, no hay que olvidarse de los saberes prácticos y los conocimientos no institucionalizados. Incluso los mejores doctores carecen, a veces, de título.
Las titulaciones y diplomas son el pan de cada día de la vida académica, pero la Academia no es, en absoluto, la vida real. Un buen ejemplo de esto es Barefoot College, en la India. Esta institución se enfoca en transmitir saberes prácticos, respaldados por experiencias que no necesitan ser científicas o académicas para tener validez.
Conclusión
En conclusión, el academicismo de la educación universitaria no debería tener, hoy en día, la vigencia que mantiene desde hace siglos. Para que la formación de profesionales se adapte a los requisitos del siglo XXI el conocimiento debe volverse real.
¿Necesitas asistencia con tus ensayos científicos?
Esperamos que este ejemplo de un ensayo científico corto te haya aclarado cómo escribir el tuyo. Sin embargo, si todavía tienes dudas, en Tesis y Másters ponemos a tu disposición asesoría académica y acompañamiento especializado para que avances con mayor confianza.
Contamos con un equipo multidisciplinario de profesionales en distintas áreas del conocimiento que pueden orientarte en la planificación, organización y mejora de tus ensayos, monografías o artículos científicos. Además, ofrecemos servicios de corrección y tutorías personalizadas para que desarrolles tu trabajo con calidad y rigor académico.
Nuestro servicio se adapta a tus necesidades y tiempos de entrega, siempre bajo estrictos protocolos de confidencialidad.
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