Los mejores tips para hacer la introducción de una tesis
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Resumen rápido: cómo redactar la introducción de una tesis
Pregunta: ¿Cómo se escribe la introducción de una tesis?
Respuesta: La introducción presenta el tema, el problema, los objetivos y la estructura del trabajo, y su función es que el lector entienda el enfoque y el propósito desde el inicio. Conviene escribirla al final, cuando ya sabes qué contiene realmente la tesis. Debe responder cuatro cosas: de qué trata la investigación, por qué es relevante, qué te propusiste lograr y cómo está organizado el documento.
¿Cómo redactar la introducción de una tesis?
¿Emprendiste el viaje hacia la redacción de tu proyecto académico y aún no tienes claro cómo escribir la introducción de una tesis? Entonces, has llegado al lugar correcto. En este artículo te explicamos, a través de una serie de consejos, cómo redactarla con éxito. ¡Comencemos!
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¿Qué es la introducción de una tesis?
En primer lugar, es importante comenzar por definir algunas particularidades de la introducción de una tesis. Se trata de uno de los principales apartados, en el cual el autor debe contar brevemente los aspectos fundamentales de su trabajo. Además, el autor puede incluir aquellas motivaciones que lo llevaron a inclinarse por el tema de la investigación.
Asimismo, al redactar la introducción de una tesis, debes proporcionar los conceptos o palabras claves del proyecto. De esta manera, los lectores podrán comprender a primera vista los aspectos principales que guiarán todo el trabajo.
Consejos para redactar una buena introducción de tesis
Vamos a ver ahora algunos tips y recomendaciones para escribir la introducción de una tesis. Cabe destacar que esto muchas veces representa una dificultad y las personas prefieren dejar su escritura para el final del trabajo. A continuación, te damos algunos consejos para que puedas redactar la introducción.
Contexto y necesidad del proyecto
El primer consejo que tenemos para darte es que introduzcas un contexto de la temática que estás a punto de abordar. Esto significa hacer una mención breve acerca del estado actual de conocimiento sobre el tema y la necesidad de seguir profundizando y avanzando sobre dicho saber. De esta manera, los lectores entrarán en sintonía y contexto con lo que luego vas a abordar en el desarrollo de toda la tesis.
Siguiendo este razonamiento, aplicar frases tales como “recientemente” o “en los últimos años” puede ser un aspecto clave para contextualizar a los lectores. Además, es importante poner contexto al campo de estudio propio de la investigación.
También es fundamental que el problema de la investigación quede claro en la introducción de la tesis, así como la explicación de cómo se intentará resolver a ese problema.
Cuidar el tiempo y el tono de la escritura
Lo siguiente a tener en cuenta al momento de escribir la introducción de la tesis es cuidar el tono y el tiempo en que se escribe. Para esto te recomendamos que utilices un tono formal e impersonal al momento de afirmar los hechos aceptados por la comunidad académica.
Además, te recomendamos que uses un tiempo de escritura en pasado simple proporcionando la referencia adecuada. Por ejemplo: “Este proyecto de investigación se enfocó sobre la hipótesis de que…”
Consecuentemente, en algunos casos es mejor utilizar el tiempo presente perfecto al referirnos a una problemática que todavía no ha sido resuelta. Por ejemplo: “Si bien es verdad que los resultados de las investigaciones anteriores arrojan ciertos datos, las mismas no tienen en cuenta que…”
Organiza la información
Como último consejo, para la redacción de la introducción de una tesis, te recomendamos que organices los datos de manera coherente siguiendo una línea de tiempo. En este sentido, puedes comenzar por relatar aquellos aspectos de tu tema de estudio más lejanos en el tiempo. Al acercarte al presente puedes poner mayor énfasis en la actualidad de la problemática sobre la cual se centra tu tesis.
Un buen texto debe estar dispuesto lógicamente. De esta forma, la información que incluyas en la introducción debe seguir un orden lógico para que el lector pueda comprender por qué te interesaste en el objetivo de estudio. Esto se puede llevar a cabo agrupando diferentes enfoques sobre el mismo tema; realizando descripciones que van desde lo general a lo particular; o discutiendo los estudios cronológicamente.
Segmenta la información
Por último, para que la introducción sea más fácil de entender, al momento de redactarla, los autores suelen separarla en cuatro bloques:
- Establecer la importancia del tema.
- Discutir investigaciones previas y / o actuales en el campo.
- Identificar el problema y explicar el enfoque adoptado para resolverlo.
- Describir brevemente el presente documento.
Del título a la introducción: dos ejemplos
La introducción sale del título con más frecuencia de la que parece. Si el título está bien formulado, ya contiene el tema, la población y el recorte; el trabajo es desplegarlo.
Ejemplo 1. «Impacto del aula invertida en la comprensión lectora de estudiantes de secundaria en Guadalajara, 2024-2025».
- Qué: el aula invertida como estrategia. Sobre qué: la comprensión lectora. Con quiénes: estudiantes de secundaria. Dónde y cuándo: Guadalajara, ciclo 2024-2025.
- La introducción desarrolla ese orden: primero por qué importa la comprensión lectora, después qué se sabe del aula invertida, luego qué falta saber en ese contexto y al final qué hace esta tesis.
Ejemplo 2. «Factores asociados a la deserción en programas de posgrado a distancia».
- Acá el título es más amplio, así que la introducción tiene que hacer el recorte que el título no hizo: qué programas, de qué institución, en qué período.
- Es la señal más clara de que conviene revisar el título: si la introducción tiene que aclarar demasiado, el problema está más arriba.
Cinco formas de empezar la introducción
El primer párrafo es el que más se reescribe. Estas son las entradas que funcionan en un trabajo académico, de la más segura a la más arriesgada:
- El dato. Una cifra reciente y verificable que dimensione el problema. Es la más usada y la más difícil de criticar, siempre que la fuente sea sólida.
- El contexto. Situar el fenómeno en su marco: qué cambió en los últimos años para que esto sea un problema hoy.
- El vacío. Abrir directamente con lo que la literatura todavía no resolvió. Funciona bien en posgrado, donde se espera que domines la discusión.
- El caso. Una situación concreta que ilustra el problema. Da cercanía, pero hay que volver rápido a lo general.
- La pregunta. Abrir con la pregunta de investigación. Es la más directa y la más riesgosa: si la pregunta no está muy afinada, expone el problema en la primera línea.
Lo que conviene evitar en los tres primeros: la definición de diccionario, la frase «desde el inicio de los tiempos» y cualquier generalidad que valga para cualquier tesis. Si tu primer párrafo funciona igual en otro trabajo, todavía no es tu introducción.
Cuando la tengas armada, revisa que dialogue con el marco teórico y con los objetivos: los tres tienen que contar la misma historia.
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Preguntas frecuentes
¿Qué es la introducción de una tesis?
Es el apartado que presenta el problema, lo sitúa en su contexto, explica por qué merece investigarse y anticipa cómo está organizado el trabajo. No resume los resultados: prepara al lector para entenderlos. Suele escribirse al principio y reescribirse al final, cuando ya se sabe qué se encontró.
¿Qué debe incluir la introducción de una tesis?
El contexto del problema, el planteamiento de lo que se va a investigar, la justificación de por qué importa, los objetivos, y una guía breve de la estructura de los capítulos. Algunos programas piden también la hipótesis y una mención a la metodología; conviene revisar la guía de la institución.
¿Cuántas páginas debe tener la introducción de una tesis?
Como referencia, entre el 5 % y el 10 % del total: en una tesis de 80 páginas, entre 4 y 8. Más que la extensión importa que no se adelante lo que corresponde a otros capítulos: si la introducción empieza a explicar teoría, eso es marco teórico.
¿Cómo se empieza la introducción de una tesis?
Con algo específico de tu tema: un dato reciente que dimensione el problema, el contexto que lo volvió relevante, el vacío que dejó la literatura, un caso concreto o la propia pregunta de investigación. Lo que conviene evitar es la definición de diccionario y cualquier frase que sirva igual para otra tesis.
¿La introducción se escribe al principio o al final?
Las dos cosas. Conviene escribir una primera versión al inicio, porque obliga a ordenar el planteamiento, y reescribirla al final, cuando ya se conocen los resultados y la estructura definitiva. La versión que se entrega casi nunca es la primera.
Referencias bibliográficas
- Rosas Romero, J. A. (s.f.). Lineamientos generales para la elaboración de una tesina. Facultad de Odontología, UNAM.
- Chabolla Romero, M. (2007). Cómo redactar textos para el aprendizaje: guía para estudiantes y maestros. Editorial Trillas.
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